Barcelona.— Joan Laporta presentó este lunes su dimisión como presidente del FC Barcelona, una decisión que marca el cierre anticipado de su segundo ciclo al frente del club, a pocas semanas de las elecciones previstas para el 15 de marzo. La renuncia pone fin a un mandato intenso y de alto voltaje, que pasó de una profunda crisis institucional y deportiva a un escenario de renovada ilusión en el proyecto blaugrana.
La etapa de Laporta comenzó en medio de una de las imágenes más impactantes en la historia reciente del fútbol europeo: la salida de Lionel Messi entre lágrimas. A partir de ahí, el club transitó un periodo de reconstrucción marcado por dificultades financieras, decisiones estructurales complejas y una apuesta firme por la cantera. El punto de inflexión llegó con la incorporación del técnico alemán Hansi Flick, cuya gestión devolvió competitividad al equipo y reactivó la confianza en el futuro deportivo.
Cinco años después, Laporta deja un Barcelona que defiende los títulos de Liga y Copa, vuelve a mirar a Europa con ambición y presume de una de las grandes joyas del fútbol mundial, Lamine Yamal, símbolo del valor de La Masia y del relevo generacional que sostiene el proyecto deportivo del club. Aunque su irrupción no responde a un nombre propio en la presidencia, Laporta se despide habiendo sido testigo directo de su explosión desde el palco del Camp Nou.
Junto a Laporta también abandonan la junta directiva nueve dirigentes, entre ellos Elena Fort, Antonio Escudero y Ferran Oliver, mientras que Rafael Yuste asume como presidente en funciones, acompañado por un equipo que garantiza la continuidad institucional mínima que exigen los estatutos del club. El FC Barcelona entra así en una fase de transición clave, con la mirada puesta en un proceso electoral que definirá el rumbo de una de las entidades más influyentes del deporte mundial.
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